Durante años, KTM fue una de las marcas más sólidas y reconocibles del motociclismo europeo. Crecimiento constante, gama cada vez más amplia, récords de ventas y una presencia firme en mercados clave. Hasta que llegó un movimiento que, visto en perspectiva, se convirtió en uno de los errores estratégicos más importantes de su historia reciente:
Durante años, KTM fue una de las marcas más sólidas y reconocibles del motociclismo europeo. Crecimiento constante, gama cada vez más amplia, récords de ventas y una presencia firme en mercados clave. Hasta que llegó un movimiento que, visto en perspectiva, se convirtió en uno de los errores estratégicos más importantes de su historia reciente: su apuesta por las bicicletas y las e-bikes.
Lo que empezó como un intento de diversificación terminó siendo un serio problema financiero que, según su propio socio industrial Bajaj, contribuyó de forma decisiva a que KTM entrara en una crisis tan profunda que en 2024 acabó en concurso de acreedores, una situación impensable para un fabricante de motos tan reconocido.
La expansión hacia las e-bikes: una idea atractiva sobre el papel
A principios de la década de 2020, el mercado de las bicicletas eléctricas vivía un auge global. Era el momento perfecto para entrar, y muchas marcas de motos lo vieron como una forma de captar nuevo público y aprovechar la tendencia hacia la movilidad urbana.
KTM decidió sumarse con fuerza:
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Gamas completas de e-MTB y bicicletas urbanas.
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Inversiones en fábricas…

















